Entrevista a ...

DOÑA MARÍA IGNACIA LÓPEZ DEL SOTO
MARQUESA DE SAN EDUARDO

El champán rosado estaba helado y en punto y un apetitoso variado de los más refinados sándwiches de la vecina “Embassy” me daba de reojo la bienvenida. El primero en recibirnos, Miguel, su hijo y contramaestre de este templo de la joyería y las buenas vibraciones. Tras él, nuestra protagonista de esta ventana social con la que ponemos punto y aparte a esta temporada. Su abuela Panchita no sabía que cuando le explicaba el valor de sus joyas estaba esculpiendo en ella una vocación de cátedra por el mundo de las piedras preciosas. A nuestra entrevistada le gusta ser llamada “Iñi” y es más
famosa en la sociedad española que la Coca-Cola. A pesar de confesar que no tuvo una infancia muy feliz, si hay algo que se puede señalar a primera vista de esta señora es la felicidad y simpatía que irradia a todo su entorno. Amiga de sus amigos, madre luchadora y abuelísima, es entregada, sencilla y muy realista, sin más atrezzo que el de su clase de cuna. Ha revolucionado el mundo de la Joyería reconociéndose como una trabajadora de ella, pasión que eligió como medio de vida en un momento crucial de su vida. Conoce de joyas como muy pocos y son la amistad y el cariño sus piedras preciosas más valiosas. Le invito a que visite su joyería de la madrileña calle Ayala. Digna de ver, además de ser visita sine qua non de lo más “in” de la capital del Reino. Señora, todo un placer.

 

¿Qué es una joya?

Una joya es un presente de cariño hacia otra persona. Es lo máximo que se puede ser. De hecho cuando se quiere señalar a una persona como grande se le dice que es una joya. Es un apelativo que engloba el máximo cariño. Más no cabe. La joya representa desde hace mucho el cariño de una persona hacia otra.

¿Por qué cree que les proporciona tanta felicidad a las señoras?

Primero por el recuerdo que supone cada joya. Una joya lleva consigo un recuerdo sentimental y luego también por lo que significa llevar una. Una joya es algo que realza, por esos se han elegido siempre para las coronas de princesas y reinas. A la gente le gusta por todos esos valores. Una joya en sí es un mundo.

¿Cuál es el secreto del éxito en sociedad de sus joyas?

No te lo podría decir. Lo que sí es que empecé hace muchos años con el diseño que no se hacían aquí y creo que fue lo que me impulsó. Siempre digo también que todas mis clientas son muy buenas amigas mías, porque les ha proporcionado una gran alegría, no sólo llevarlas, sino el hecho de comprármelas a mí.

¿Qué cliente es el que visita la joyería de la Marquesa de San Eduardo?

Muy variado. Mi segmento es bastante amplio. Al tener un amplio abanico de precios es muy variado. A fin de cuentas les gusta pensar que todos pueden venir y llevarse una joya de Iñi y de mi hijo Miguel. Conrado que es otro hijo mío también joyero y de ambos me siento muy orgullosa de haberlos formado. Lo primero que les he enseñado a mis hijos es que lo primero en Joyería es ser honrado. Hay que explicarle al cliente lo que va a comprar y ser muy realista con él. En Joyería como en Medicina es muy importante que ofrezcas confianza a tus clientes y la demuestres, claro.

¿Cómo surgió la idea?

A mí siempre me habían gustado las joyas, porque mi abuela paterna, Panchita, tenía unas joyas muy buenas y nos dejó buena parte a las dos nietas mayores. Desde pequeñas nos la enseñaba y explicaba. Su patrimonio de joyas lo dividió entre su hija y sus dos nietas mayores. Me chiflaba escuchar sus explicaciones. Cuando a los treinta y cinco años, después de tener una familia, me abrí camino en este mundo comprendí que esto era a lo que me quería dedicar para siempre. La afición la heredé pero de otra forma, ya que yo no tenía dinero para tenerlas…(risas). Mi abuela entendía y le gustaba poder enseñarme sobre este mundo.

¿Qué hace a su firma distinta del resto?

Nosotros procuramos por todos los medios en Joyería hacer algo diferente y de todos los segmentos. Aunque parezca mentira para nosotros todos los clientes son importantes desde el momento que han tenido el detalle de acordarse de nosotros, y eso es así Mario. Todos suman. Hacemos muchos diseños y lo que más traemos es diseño italiano. Tenemos la suerte de ser amigos de grandes creadores.

De todas las piezas que han pasado por sus manos, ¿qué trabajo recuerda con más cariño?

Todas tienen una historia detrás, pero la que recuerdo con más cariño es una diadema que hicimos hace unos años que la llevó una persona muy querida mía y que luego pasó a sus hijos. Quizás sea esa.

¿Tiene algún proyecto en mente la Marquesa de San Eduardo con la firma?

Quiero que mi hijo Miguel continúe con la joyería y que cuando yo falte lo mantenga. Esa es la ilusión mayor que yo podría tener aunque no pudiera verlo.

Está rodeada de piedras preciosas, pero ¿qué aprecia realmente “Iñi” San Eduardo?
 
La amistad y el cariño son mis piedras preciosas favoritas. El cariño que me rodea de mis clientas y mis amigas y de mis hijos. Aunque mi piedra favorita es el diamante (sonrisa).

Es invitada a interesantes fiestas, y siempre me gusta saber ¿qué es una fiesta perfecta?

Una en la que nadie hable mal de nadie (risas). Aunque eso es imposible (risas). Sería lo máximo…

¿Qué es para la Marquesa de San Eduardo una persona interesante?

Toda persona en la que descubro algo. Por ejemplo una persona interesante eres para mí tú. Pon esto ¿eh? (risas). Me ha hecho mucha gracia, a pesar de la diferencia de edad que tenemos, que te ocuparas de todos los detalles de esta entrevista y que no quieras tomar nada hasta que no apagues la grabadora y acabe todo. Me gustan las personas que tienen dedicación y vocación con su trabajo. Eso me llama la atención de una persona. Lo que decían antiguamente “Antón, Antón, Antón Pirulero, cada cual, cada cual, que atienda su juego”. Una persona interesante es una persona disciplinada y volcada en su tarea, no me gustan los dispersos. Tú triunfarás en lo que hagas porque eres muy joven y esto lo tienes clarísimo.

(Gracias).


¿Cómo es el día a día de María Ignacia López del Soto?

Me suelo levantar temprano. Me gusta desayunar en casa, algo de fruta y café con leche. Algo ligero. Leo la prensa y, después de mi arreglo personal, me vengo a la joyería. Me gusta venir andando. Por las tardes me gusta pasear, quedar con mis amigas y ver a mis nietos. Éstos suponen una nueva faceta en mi vida bastante importante. Tengo siete, dos niñas pequeñas de mi hija Fuensanta, que se llama como mi suegra, y cinco varones.

¿Qué significan en su vida sus hijos? 

Todo. La felicidad de estar con ellos es singular. La felicidad de haberlos visto crecer y ubicarse en la vida… Soy feliz al verlos encauzados. Cuando empecé a trabajar, porque me había quedado sola, no sabía que podríamos salir adelante toda la familia. Era hija única y eso me ha hecho siempre sentirme menos acompañada. Tenía un padre maravilloso, Eduardo, que me ayudó en todo lo que pudo.

¿Cómo fue su infancia?

No la recuerdo alegre, la recuerdo más bien triste, porque nací en una época triste para mi familia. Mis padres ya estaban separados y en esa época era muy difícil ser hija de padres separados. Te hablo de hace muchísimos años y eso ahora no tiene ninguna importancia. Me crié mucho con mis abuelos paternos. No la recuerdo como la de otras niñas, feliz, y en una familia numerosa. La recuerdo como una época triste.

¿Qué le gusta de la vida?

Vivirla día a día. Disfrutarla. Apurarla al máximo en cada momento que vivo. Intento sacarle lo positivo a cualquier cosa.

 


PERFIL

¿Un libro?

Leo tanto…muchísimo. Es una alegría para mí poder tener tiempo para leer. Me gusta mucho la novela histórica y las novelas en general. La última que he leído “Entre costuras” es muy buena y muy entretenida. Ese por ejemplo por decirte uno.

¿Una pasión?

La naturaleza, el campo.

¿Una afición?

El golf, aunque ya estoy muy vieja y lo practico muy poco, pero siempre me ha encantado. Sigo jugando donde cuaje la partida (sonrisa). Cada vez menos.

¿Un plato?

Vamos, el cocido madrileño, sin dudas. La cocina andaluza me fascina.

¿Un color?

El rojo.

¿Una canción?

Son  tan antiguas que ni las reconocerías (risas). Tan de otro tiempo que no sabrías de qué te hablaba (risas).

¿Una película?

La de toda la vida, “Lo que el viento se llevó”.

¿Un día de la semana?

El jueves, porque  se acerca el fin de semana y me empiezo a ilusionar por poder estar con mis nietos.

¿Un día de su vida?

Cualquier día que haya estado con amigos y familia. Son los días más felices de mi vida a fin de cuentas.

¿Un día del año?

El día de navidad. Me encantan las navidades.

¿Un lugar?

Siempre en el campo. Me gusta mucho Marbella, me encanta.

¿Una ciudad?

Sevilla, la tuya, es maravillosa. No te puedo decir otra (sonríe).

¿Una manía confesable?

La perfección. El deseo porque todo esté perfecto.

¿Un personaje histórico?

Sin dudarlo, aunque la gente no lo haya meditado, Doña Juana La Loca. enloquecer de amor debe ser sublime.

¿Una receta para ser feliz?

Pienso que darse a los demás. Darse a la gente todo lo que puedas. Pensar menos en ti y más en los demás.

Ha sido un placer.

Texto: Mario Niebla del Toro
Fotos: Vanessa Cuadros
Mantenimiento web: Rocío Rebollo
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