Carla Royo-Villanova vive entre pétalos de rosa, pero por trabajo. Hace ocho años decidió crear su propia empresa de cosmética, basada en la rosa damascena, uno de los productos naturales más tradicionales de Bulgaria. Búlgara es su materia prima y su gran familia, encabezada por sus admirados suegros, los Reyes Simeón y Margarita, un ejemplo vital de superación para nuestra entrevistada y para muchos.
La princesa de Panagyurishte es una persona serena y a la vez "hiperactiva" dedicada a su trabajo y a la familia que ha formado junto al Príncipe Kubrat de Bulgaria, sus tres hijos, Lego (un precioso doberman enano), su gato, un par de ardillas, un conejo -con loft propio en el salón de casa- y hasta una tortuga.
¿Cómo descubre los beneficios de la rosa?
Conocí la cosmética que elaboran con agua de rosa en Bulgaria en mi primer viaje al país, en mayo del 98. Me contaron que era un producto muy típico, una cosmética natural muy buena y compré productos para regalar a mi madre y mis amigas. Utilizándolo fue cómo me di cuenta de que, efectivamente, era una cosmética excepcional y empecé a traer cada vez que iba, que en aquella época no era muy a menudo.
En junio de 2003, motivada por el interés de saber de dónde venían exactamente esas cremas que tanto me gustaban, organicé un viaje al Valle de las Rosas. Fue entonces cuando conocí a las recolectoras, visité destilerías y algunos laboratorios y pude palpar in situ la magia de la rosa. No sólo del ingrediente natural, si no el cariño y la ilusión que pone la gente que trabaja en el valle. Pensé que sería buena idea acercar esa magia a España y trabajar con esas personas tan maravillosas.
¿Por qué la rosa?
En el centro del país, está este valle de setecientos ochenta y dos kilómetros cuadrados de plantación de rosa damascena, una rosa con muchísimas cualidades olfativas, con un aroma muy intenso, que se utiliza en perfumería, y a la vez, muy medicinal y curativa. En el mundo hay un valle en Marruecos, el de Bulgaria, en Líbano, y el valle más grande del mundo está en Irán.
No se utiliza para decoración, solamente para cosmética y perfumería. La recolecta es del quince de mayo al quince de junio, los pétalos se destilan, y tras la segunda destilación, el aceite se ha separado del agua. Con el aceite se hacen perfumes, como esencia natural y con el agua de rosa se elabora cosmética.
Descubrí todo esto en ese viaje y empecé a profundizar, estudiando los beneficios para la piel. Cuando decidí traer productos cosméticos, busqué un laboratorio muy bueno que formulara una línea cosmética sólo para mí, que contuviera el mayor porcentaje de agua de rosa, que no utilizara alcoholes ni parabenes.
¿Está usted presente en todas las áreas de su proyecto?
Hago todo menos la fórmula de laboratorio, pero sí les digo qué me gustaría, les doy las pautas para cada fórmula. Para la crema de manos, por ejemplo, estuvimos dos años haciendo pruebas porque a mi no me acababa de convencer.
No soy química, pero soy consumidora y conozco muy bien lo que las clientas quieren. Muchas de las cremas que hemos hecho después del lanzamiento de la marca han sido cremas que han pedido ellas. Como
la de manos, la antiarrugas, la de hombres... las clientas me decían que sus maridos les quitaban el hidra-gel, que por qué no hacía una para hombres y la hicimos.
¿Había algo parecido en España cuando empezó a trabajar en sus productos?
Hice un estudio de mercado y apenas había productos con rosa por esa época. Había alguna crema de manos, tónicos sueltos en farmacia, pero no había una línea completa basada en la rosa, ahora empiezan a entrar algunas procedentes de Bulgaria.
Pero usted estudió Derecho.
Estudié Derecho, pero nunca lo ejercí por vueltas de la vida. Siempre he estado en belleza y moda y un poquito de decoración en los primeros años. Realmente, para montar una empresa, sea de lo que sea, la carrera de Derecho siempre es muy útil. Nunca me he arrepentido, todo lo contrario.
¿Se puede ser empresaria no "agresiva" tal como está la competencia?
Creo que sí. Soy empresaria pero lo que no voy a hacer es cambiar mi carácter.
¿Le gusta su imagen de persona serena y dulce?
Sí, me reconozco, es la mía. Me gusta como soy. Me gusta ser tranquila, soy muy pragmática, pienso mucho e intento usar el sentido común, razonar, escuchar...
Viendo los dibujos de sus hijos que tiene sobre la repisa, entre premios y archivadores, me pregunto cómo compatibiliza la familia y el trabajo.
Igual que en la estantería, está todo unido, no puedes separar. Procuro tener un horario laboral y dedicarme al cien por cien, pero la familia siempre esta ahí y si te necesitan, pues te vas. Eso es una ventaja de tener empresa propia, trabajas más, pero tienes libertad para elegir horario. Hay veces que me quedo hasta muy tarde trabajando y otras que puedo ir a recoger a los niños al colegio, aunque luego vuelva a la oficina. También el tener el despacho cerca de casa te da mucha libertad.
Además, ahí hay un despachito que mi hijo usa para hacer los deberes, me vienen a ver por la tarde... al final trabajas más horas, pero tienes libertad para elegir. Si hay una emergencia puedes salir corriendo sin tener que pedirle permiso a nadie. Tanto la empresa, como la familia, son muy importantes para mí. Evidentemente, mis hijos son lo más importante del mundo, pero mi empresa también y es una responsabilidad muy grande. Como yo, muchísimas mujeres y muchísimos hombres.
¿Por qué esta pregunta siempre es para las mujeres y no para los hombres? lo habitual es que a las mujeres se les ponga la coletilla de "madre y empresaria", en los hombres normalmente no lo leo. Cuando veo una entrevista a un empresario, nunca leo en un titular: "Fulanito de tal, empresario, trabajador y padre". Me encantaría leerlo.

La pregunta se me ocurrió por los dibujos...
Mi marido es cirujano y también tiene los regalos del Día del Padre y dibujos en la consulta. Me gusta tenerlos cerca.
¿Cómo es su relación con Bulgaria?
Hasta el año 96, la familia de mi marido tenía prohibida la entrada en el país. Nosotros fuimos por primera vez en el año 98. A partir de ahí las visitas han sido más continuadas, y desde el año 2003, en mi caso concreto, bastante frecuentes porque tengo que visitar el laboratorio con el que trabajo, el valle, etc. Mis suegros viven en Bulgaria desde el 2001 y aprovecho para visitarles.
¿Y sus hijos conocen bien el país?
Sí, hemos ido a esquiar, a visitar a los abuelos, a hacer excursiones... a que conozcan un país tan bonito. Les gusta mucho ir, lo que pasa es que hay que contar con vacaciones largas para que lo disfruten.
¿Qué significa para usted pertenecer a la Familia Real Búlgara?
Para mí un honor, por que es una familia que me enseña cada día y que tiene una historia impresionante detrás. No sólo son parte de la historia de Europa, si no que, además, es una familia maravillosa.
¿Qué ha aprendido del Rey Simeón?
Muchísimo, a salir adelante con lo que te venga, cómo afrontar situaciones con fuerza y sin perder la ilusión y el entusiasmo, y con muchísimo coraje. También por parte de mi suegra, la Reina Margarita, ella tuvo una infancia muy dura, en la Guerra Civil se quedó huérfana de padre y madre con un año. Nos ha enseñado cómo salir adelante y afrontar dificultades. Tanto el Rey Simeón, como la Reina Margarita, son ejemplo de cómo no guardar rencor, ni ira por lo que le hicieron a sus familias, si no todo lo contrario, siempre han perdonado y han comprendido que su vida en aquel momento, cuando eran pequeños, era parte de la Historia, cada uno de su país. Fueron dos guerras y no es que haya que olvidarlas, pero sí que hay que saber perdonar y poner cada cosa en su contexto. Para mí son dos personas ejemplares.
Se demuestra que al final las cosas bien hechas traen otras mejores. El tópico real que dice que el tiempo pone a cada uno en su sitio.
Eso dicen, que si siembras... no lo sé. Ellos, desde luego, tienen una familia super unida por la que han luchado mucho. Nos queremos muchísimo. Los dos han luchado por tener una familia numerosa y muy unida. El padre de mi suegro murió en condiciones extrañas siendo muy joven, pero se quedó con su madre y su hermana. Mi suegra creció con un hermano nada más.
¿Cómo se apoyan usted y su marido?
Hay muchas maneras de apoyar. Mi marido es cirujano y malamente le voy a poder ayudar yo. Igualmente, trabaja muchísimas horas y no puede estar aquí en mi oficina. Nos ayudamos, sobre todo, compartiendo dudas y consejos y nos ayudamos muchísimo con el apoyo psicológico y animándonos mutuamente.
Él colabora todo lo que puede en casa, le encanta la familia, el hogar, cocinar... los dos colaboramos como podemos. Lo bueno que tiene es que no es un marido que reproche fallos, igual que yo tampoco le reprocho a él.
¿Carla se enfada?
Sí, claro.
¿Más en el trabajo o en casa?
Soy muy exigente con los niños, tampoco soy una refunfuñona, pero tanto Kubrat como yo hemos marcado una disciplina bastante estricta. Mi problema es que no tengo gris, aguanto en el blanco con mucha paciencia, mucho tiempo y de repente, te pillo desprevenido y salto al negro. Mis hijos me conocen y saben hasta dónde pueden llegar para que no salte, porque si salto, es horrible. La gente que no me conoce se sorprende mucho. Tengo muchísima paciencia, aguanto un montón, intento solucionar, no crear problemas, pero hay veces que no, y paso del blanco al negro.

Texto: Alfonso Pérez Ventana
Fotos: Nani Gutiérrez
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