Desenvolvemos un año y una década. Empieza un momento histórico, querido amigo, y es la ocasión para que escriba su renglón en la historia del día a día. Huya del gris y del sofá. No se preocupe por lo que esperan de usted, sino por ser usted mismo, porque será la manera más certera para dar lo mejor de sí y, además, se trata de la mayor provocación. Ahora, hoy, ya, puede ser el comienzo de la mejor etapa de su vida. No piense en el fin de mes, ni en ahorrar para el mañana, porque mañana aún no existe y por el ayer poco podemos hacer más que aprender de él. No contemple el arnés de seguridad de todo, mejor reflexione en cómo encontrar su felicidad. Emociónese, es sano, y que no le cueste mostrar sus debilidades. Inicie ese proyecto que soñó. Formule esa llamada que no se atrevió nunca hacer. Escriba aquella carta que frustró por no sabe ahora muy bien por qué. Haga los honores a este año redondo que nos saluda tímidamente y a esta década que comenzamos a escribir. Huya de los halagos, porque dicen que el Hombre es fuerte ante todo, menos ante ellos, frente a los que nos derretimos. Por mi parte, en este 2010 seguiré siendo yo mismo y huyendo de lo políticamente correcto, que no del buen hacer al que aspiro. No me afeitaré las patillas, ni me impresionaré con el Arte Contemporáneo porque no me gusta y no tengo por qué fingirlo. No me haré agnóstico, ni ateo, ni me gustarán los diseños de Delfín. No me montaré en el Metrocentro para ir al Prado, porque prefiero disfrutar del paseo por la Catedral, el Archivo de Indias o Miguel de Mañara. No tengo por qué ir a Nueva York cada seis meses porque es lo más. No y punto y si cambio de opinión iré sin problemas y se lo contaré. Vaya usted si le apetece, ¿por qué no? En este año redondo y con aires de sobresaliente seguiremos a contracorriente porque creemos en una forma de hacer las cosas en desuso y, según algunos “modernos”, pasados de Moda. Seguiré pensando que no todo por ser nuevo es mejor, ni que los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos. Seguiré desconfiando de mi periódico de cabecera y protestando si así lo siento. Me seguirá encantando tener seguidores y detractores. Es la única manera para hacernos fuerte, porque nadie dijo que esto de vivir fuese fácil. Huya del populismo de pancarta y falsa moral. Seguiré quitando mi vista del televisor ante las catástrofes, porque no quiero acostumbrarme a ver sufrir. Confío, quizás por mi torpe juventud, en el Hombre y su nobleza porque, a pesar de ser un lobo para él mismo como dijo aquel, hay quienes echan abajo ese pesimismo probado y son ejemplo para todos. Espero en este año seguir sin dejar indiferente a nadie, para bien o para mal, porque quiero que mi trabajo siga sugiriéndole con decisión y sacándole de su actitud de hibernación. No estoy aquí para caerle bien, estoy aquí para transmitirle un mensaje. Salga y grite. Huya de lo que no le gusta y escriba derecho en este cuaderno sin anillas que acabamos de abrir. Por último, hágame el favor de no hacerme caso si así lo estima oportuno, porque, al menos, hará lo que le da la gana que también es importante...